Las mujeres caqueteñas producen café de calidad

Venciendo paradigmas, todo el proceso, desde la siembra, recolección, transformación y comercialización del grano, es liderado por ellas, quienes en 2020 recibieron un centro de acopio PDET, que les ha permitido estandarizar el producto.

Como una alternativa para mejorar la economía de sus hogares, a través de la generación de ingresos, nació en 2013 la Asociación de Mujeres Cafeteras de El Paujil, Caquetá- Amucapa-, que actualmente cuenta con 20 socias de la vereda La Sonora, quienes se encargan de todo el proceso de producción del café que ya se distribuye en supermercados de cadena, tiendas y hoteles del departamento.

Puede ser una imagen de 8 personas, personas de pie y al aire libre

Hoy el producto bajo la marca Café La Sonora, se consolida como uno de los más apetecidos de la región y con él se ha logrado vencer el paradigma que estas actividades de siembra, recolección y transformación, les era exclusivo a los hombres.

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Prueba de esto es Rosa Elena Téllez, una de las socias, quien cuenta que creció en una finca cafetera, pero desde que hace parte de la asociación, ha desarrollado destrezas de admirar. “Mi esposo es muy bello, porque es muy comprensivo, me dice que soy guapa, yo le gano a recoger el café, lleno el tarro primero que él, entonces dice que soy muy valiosa y me ayuda en la cocina, porque dice que mi trabajo es valioso”.

Ellas, en 2020 en el marco de la implementación de iniciativas del Pilar 6 de Reactivación Económica y Producción Agropecuaria de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial- PDET, recibieron un centro de acopio en el casco urbano del municipio de El Paujil, que les ha servido para estandarizar el grano e impulsar los procesos de comercialización.

La cadena de producción inicia con la siembra y luego con la recolección que tiene como epicentro las montañas de la Cordillera Oriental, desde donde se alcanza a divisar gran parte del pueblo. Para esta época en que las temperaturas son más bajas, con el florecimiento de los frutos rojos, se da aviso que ha iniciado la primera cosecha.

Una vez vertidos los granos en el tarro o ‘coco’, son llevados a un proceso de lavado, selección y secado para luego llevarlo al centro de acopio, donde tras la tostión, molienda y empacado en presentaciones de ¼, ½ libra y libra se alista para conquistar los mercados.

Por eso reconocen la importancia del centro de acopio desde el mismo momento en que les fue entregado. “Ese día fui un día inolvidable, lloramos de alegría de mirar que ya teníamos a dónde llegar y reunirnos, esa propiedad; eso fue algo muy bonito y cuando miramos esa casota, toda grande, para nosotros fue muy satisfactorio y gratificante, que en el momento es donde tenemos nuestras máquinas”, narra Aida Luz Rojas Cuadrado, una de las mujeres cafeteras.

Aunado a esto, indica que es más fácil la comercialización desde este espacio, dado que los potenciales clientes, en este sitio, pueden observar la calidad del café y cómo se realiza todo el proceso.

“Bregábamos acá mucho por el clima, por la energía, entonces allí pues se nos ha facilitado, y es más fácil abrir comercio, por el aroma del café, entonces ahí nos visitan”, añade Aida Luz.

Aunado a lo anterior, este café de calidad ha mejorado los procesos de producción, tras el apoyo de cooperantes internacionales que han contribuido al fortalecimiento de la asociación, a través de la donación de las máquinas, la construcción de obras de mejoramiento vial terciario, e instituciones que han capacitado a las 20 mujeres que hacen parte de Amucapa.

“Nos han enseñado cómo sembrar el café cómo sostenerlo, cómo organizarlo, cómo recogerlo, porque también hay que saberlo coger, no se puede maltratar el arbolito, el grano también coger el que es, el lavado, todo eso es con técnica, no es llegar y tirarlo allá; el secado, también tiene que ser muy limpio, muy higiénicamente para poder ser transformado para el consumo humano”, narra Rosa Elena Téllez.

El deseo más grande de las 20 mujeres que integran la Asociación de Mujeres Cafeteras de El Paujil, Caquetá, es que su producto se sirva en las tazas de los principales cafés de todo el mundo.

Es de destacar que a través de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial- PDET se han invertido, en la subregión de la Cuenca del Caguán y Piedemonte Caqueteño de la que hacen parte los 16 municipios del Caquetá y Algeciras (Huila) $113.486 millones en 28 proyectos productivos, contribuyendo a la transformación del campo y a impulsar la economía en el sector rural.

 

FUENTE LA NACION

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