OPINIÓN | Coronell juzga por su condición

El controvertido periodista Daniel Coronell Castañeda inauguró el gobierno del presidente Gustavo Petro y la emprendió contra la nueva Ministra de las Tic, Mery Janeth Gutiérrez. Lo inusitado de la madrugada de este comunicador perdonavidas me hizo recordar cuando la cogió en contra mía cuando fui elegido Comisionado Nacional de Televisión. Daniel Coronell Castañeda no da puntada sin dedal. Y así como me obligó en su momento a indagar de qué se trataba su inquina conmigo y a santo de qué mi otrora admirador me levantaba a bate, esta vez su accionar oculto se trae también algo entre manos. Cuando me la dedicó en enero del 2005 fue porque me le había atravesado en su fallida pretensión de tumbarle al estado cerca de 20.000 millones de pesos, mediante un amañado tribunal de arbitramento acordado en pacto secreto con quien en ese momento era el presidente de la Comisión Nacional de Televisión, Javier Ayala, su antiguo jefe y socio de ciertas andanzas en las que lograban conseguir ayudas económicas de origen no muy claro para el Noticiero Nacional y a quien derroté en las elecciones de la CNTV, por lo que literalmente les dañé el pastel.

Esta vez el periodista aliado y socio de narcos la agarra contra la Mintic porque es parte interesada en una demanda que tiene la hasta hace unos días la representante legal de Programar Televisión en contra del Estado. El cuento se remonta a que Coronell en su nada oculta intención de ser un magnate de las comunicaciones a toda costa, fue el promotor principal de que Programar Televisión quedara por fuera del Canal Uno, cuando había que renovar la adjudicación de espacios en ese canal del Estado que había otorgado su operación como contratistas a cuatro consorcios televisivos del cual eran parte Programar y NTC, la empresa de Coronel que emitía Noticias Uno, CM& de Yamid Amat y otros socios ocultos, Jorge Barón Televisión y RTI, de Patricio Wills, que hacía parte de una unión temporal con Programar en una cuarta parte de la programación del Canal Uno.

La jugada maestra consistió en maniobrar para que Programar quedara por fuera y de esa manera Coronell pudiera ampliar su cuotaparte, con su aliado natural, oculto, el expresidente César Gaviria, quien finalmente fue también el gran beneficiado y quien se la jugó para que gracias a la gestión de su hijo Simón Gaviria como Jefe de Planeación del gobierno de Juan Manuel Santos, le torcieran el pescuezo a la ley de televisión y lograran por arte de birlibirloque meter el tema del Canal Uno en el Plan Nacional de Desarrollo. De esta manera tanto Jorge Barón que era una cuarta parte, y Programar que tenía con RTI otra cuarta parte, salieron del escenario y con la ayuda de una Junta de la ANTV pusilánime con el gobierno Santos, se tomaron el Canal Uno y lograron que se los adjudicaran, en abierta contradicción con el espíritu de la ley para ese canal.

Esta jugadita de Coronell y sus otros aliados no tan ocultos fue la que originó que la hoy ministra hubiera terminado por demandar a la ANTV, la cual tiempo después desapareció y por defecto las acciones en su contra tendrían que recaer en el Ministerio de las Tic, ya que las funciones de este organismo fueron absorbidas por el Ministerio. Pero Coronell sabe que esto no es un impedimento, ya que en cualquier caso la ministra se puede declarar impedida para atender este tema, que entre otras cosas ya está es en manos del Consejo de Estado, con lo cual poco y nada podría tener injerencia esta cartera en un eventual fallo judicial. Lo que si tiene que hacer Coronell es tratar de impedir que esa demanda la gane Mery Janeth Gutiérrez porque en ese caso es muy probable que se caiga la medida que sacó del aire a Programar y a Jorge Barón. Y esto no solo resultaría en contra de la pretensiones  de Coronell, Yamid Amat y Cesar Gaviria, sino que existe la posibilidad de que tanto los funcionarios como los socios del canal que promovieron este ardid puedan ser objeto de repetición por haber manipulado esta decisión que causó grandes daños y perjuicios a Programar y a Jorge Barón, a quien también le dieron su patadita de la mala suerte.

Quizás el periodista ligero para sembrar sospechas y poner en la picota pública a quien se le atraviese en sus planes, sabe demasiado. Como aliado en su noticiero del extraditado narcotraficante Pastor Perafán y como socio en NTC de “El Bandi” Cesar Villegas, testaferro del Cartel de Cali, sabe de socios ocultos, de dineros oscuros y de prácticas “non sanctas” para esquilmar al Estado. Y no solo juzga por su condición, sino que no tiene ningún empacho para afrentar a la ministra designada porque tiene un claro interés en que no le vaya bien así ponga en riesgo su aspiración a ser contratista del gobierno de Petro, como lo hizo a las mil maravillas con el gobierno de Santos. De todas formas, lo decente que debió hacer en este caso el periodista con intereses ocultos era abstenerse de salir a confrontar la Ministra y de intentar demeritar su nombramiento, rebuscando contratos y fabricando hipótesis, porque es claro que Coronell tiene un propósito indebido, ya que es por acción contraparte en este pleito que tiene la nombrada ministra con la nación.

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